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Todo comenzó hace algo más de dos años, en un momento lleno de ilusión , pero también con miedo por no saber que nos depararía el futuro. Aunque la vida es así por definición, ahora que miro hacia atrás y después de venir de nuestro primer viaje de asignación, siento que la experiencia ha merecido la pena; que los momentos duros nos ayudaron a crecer y que los momentos buenos hacen que hayamos sentido que la vida merezca la pena.

 

 

 

 

Hace dos años, no teníamos ni idea de qué nos iban a asignar. Nosotros habíamos solicitado dos niños y eso es lo que reflejaba nuestro CI (Certificado de idoneidad), pero según fue pasando el tiempo nos dimos cuenta de que podrían asignarnos un sólo niño. Creíamos que serían hermanos en caso de ser dos y poco más. Lo único que parecía seguro es que la asignación se realizaría en Tyumen, una región de Siberia al otro lado de los Urales. He pasado todo este tiempo documentándome acerca de la zona, leyendo sobre Rusia, y acercándome a través de diferentes textos a la manera de ser de este pueblo, sus costumbres, su educación, su historia.

 

Cuando nos dijeron que ya no viajaríamos a Tyumen, que la asignación era en Moscú, me quedé fría, y constaté nuevamente, que nada de lo que uno se imagina, es al final así. Todo está sujeto a cambios, por eso creo que el mejor consejo que se puede dar, es dejarse llevar pensando que las cosas ocurren para bien y que la paciencia que nos hacen ejercitar nos vendrá de maravilla para cuando tengamos a los peques en casa.

 

Nosotros optamos por tramitarlo a través de una ECAI, Aipame, y a pesar de que nos tocó todo el parón de casi un año, en el que Rusia anuló las acreditaciones a todas las Ecais y otras Entidades de todo el mundo, puedo decir, en términos generales que han cumplido con el contrato que firmamos en su día y que la atención en este primer viaje que hemos hecho a Moscú ha sido perfecta. Nos hemos sentido apoyados y nos han facilitado cada uno de los trámites, lo cual nos ha venido muy bien para centrarnos exclusivamente en el encuentro con los niños.

 

 

Decidimos ir un viernes , el dia 12 de Octubre de 2007, a Moscú para aprovechar el fin de semana antes de empezar lo que se suponía iba a ser una semana llena de trámites. Alexei, el chófer de Aipame nos recogió en el aeropuerto de Seremetievo (Шереметево) y nos llevó hasta el Hotel. En este caso era un hotel elegido por nosotros en la zona Norte, en concreto el hotel Zarya (Заря) cerca de la estación de metro Petrovsko-Razumoskaia (Петровско-Разумовская). Durante el fin de semana aprovechamos para hacer turismo,y como tuvimos la suerte de coincidir allí con un amigo que viajaba a una feria todo fue si cabe más fácil. El lunes a primera hora de la mañana y con mucho sueño porque habíamos salido a la noche, fuimos al Ministerio y de allí al orfananto. Cuando estábamos con la directora y la médico entraron en el despacho los dos pequeños. Yo ahora que lo recuerdo los veo entrando con curiosidad pero muy tranquilos. No era este mi caso que tuve que tragar saliva para no llorar y de repente se me olvidó todo el ruso que había aprendido. Al rato todo fue saliendo. Comenzamos a charlar (lo mas básico, claro está) y jugando nos hicimos con ellos. La verdad es que resultó muy fácil.

Los días siguientes volvimos a verles y conocimos el comedor, el salón de juegos, sus habitaciones, baños…todo estaba perfecto, era lo más parecido a una guardería o colegio de aquí. En Moscú hay muchísimo dinero y eso se refleja en sus orfanatos, reciben muchas ayudas y donaciones y pudimos comprobar que tienen de todo, incluso la alimentación es buena.

 

Durante esta semana en Moscú visitábamos a los niños a la mañana y a la tarde nos dedicamos a conocer la ciudad: la Plaza Roja es impresionante, os aconsejo que os situéis en el centro y os quedéis solos en silencio contemplándola. El metro o el palacio del pueblo, como lo llaman también, es algo digno de ver. Aprovechamos para callejear por Arbat (Арбат), Tverskaya (Тверская)... y nos tomamos una cerveza en Odjotny Riad (Охотний Ряд). Por cierto en este centro comercial hay un café donde puedes conectarte a Internet a buen precio, aunque no lejos de aquí, en Tverskaya 10 (Тверская), hay un ciber-café al mismo precio, con conexión mas rápida y el sitio tiene mas encanto.También cenamos en un restaurante armenio cerca de Petrovsko-Razumozkaya (Петровско-Разумовская), con baile y todo después, todo una experiencia en buena compania. Comimos en dos de los viajes en Planet Sushi (Планет Суши) en plaza Revolutziy (Плошад Револуций). También comimos en un restaurante típico ruso, Елки Палки en el viejo Arbat. Otro dia cenamos y tomamos algo en el Che Guevara. Si podeís acercaros a tomar algo en el “Garaje” (Гараж) en la estación de metro Chejovskaya (Чеховская).

Este primer viaje fueron 9 dias muy bonitos que aprovechamos para conocer la ciudad de los peques y lo mas importante, todo nos salio bien.

 

Volvimos a casa y la espera hasta el segundo viaje duro 3 meses y el día 12 de Enero volvimos a Moscú. Las temperaturas habían mejorado en la ultima semana y estábamos a – 1 grados y no había demasiada nieve, por lo que con bien de ropa se pasea a gusto por la calle. Esta vez nos alojamos en el Hotel Cosmos cerca del parque de Bedenja (ВДНХ), que merece la pena visitarlo (para saber más podéis leer el artíclo Moscú en la sección "Países". era bastante mas caro pero a cambio teníamos el metro en la puerta y cerca tiendas donde comprar comida, ropa para los niños, juguetes, también farmacia 24 horas. El hotel tiene tiendas de souvenirs, varios bares y restaurantes, acceso a Internet, aunque caro e incluso piscina, jacuzzi y sauna por 10 euros.

 

En este segundo viaje los niños nos reconocieron. El encuentro fue muy natural y ya estábamos deseando que llegara el juicio. Como tendríamos que esperar después del juicio diez días para que la sentencia fuese firme, habímos decidido volver a casa a trabajar unos días y volvernos a Moscú después, para recoger a los niños.

Durante las tardes y después de estar con los peques, aprovechamos para volver a la Plaza Roja, entrar en los almacenes Gum (Гум) situados enfrente del Kremlin y el Mausoleo de Lenin. Estos almacenes fueron privatizados al finalizar de la era soviética y actualmente pertenecen a grandes firmas de lujo como Dior, Vuitton, Chanel y otras más asequibles como Swatch, Puma, etc. Al ser invierno esta vez había una gran pista de patinaje sobre hielo en el centro de la Plaza Roja, al aire libre.

Cerca de aquí está los jardines de Alejandro y entre estos y Manezhnaya hay fuentes con unas figuras que representan personajes de los cuentos y leyendas tradicionales de Rusia,.También aquí junto al Mac Donals hay en la calle un “sitio caliente”, dónde aunque haga mucho frío la gente se reúne para tomar algo cerca de chorros de aire caliente que hacen que la temperatura sea más agradable. Caminando por aquí llegamos hasta el monumento al soldado desconocido (en recuerdo a los caídos en la II Guerra Mundial), y podemos ver el cambio de guardia.

 

También como a unos diez minutos andando tenemos la Calle peatonal Arbat, es una zona muy turística, pero creo merece la pena recorrerla. Los primeros que vivieron en esta zona fueron los strelsi (el ejercito del Zar) pero en el siglo XVII tras desahuciar a los Strelsi, fue ocupada por los nobles. En la época soviética era parte del camino que Stalin cruzaba para ir a su casa de descanso. Muy cerca en el Nuevo Arbat esta la casa que durante unos meses en 1831 habito Alexander Pushkin (Poeta Nacional ruso), junto a su esposa Natalia Gonchanova.

 

Por fin el día del juicio y sin embargo las cosas no salieron como esperábamos y después de estar una hora contestando las preguntas de la Juez pidió nuevos documentos y el Juicio se aplazo para el día siguiente. Menos mal que fue a la mañana siguiente a primera hora, ya que nuestro vuelo de vuelta salía al mediodía. Al día siguiente por fin sentencia favorable y de vuelta a casa.

 

Han pasado diez días y estamos otra vez en Moscú. Hemos ido al Juzgado a por la sentencia y hasta el día siguiente no hemos recogido a los peques porque ya se hacía tarde. En este tercer viaje hemos optado por alquilar un apartamento, nos salía más barato que el hotel y nos ofrece la posibilidad de más espacio y poder cocinar en casa para ellos. Como son dos hermanos se hacen mucha compañía y aunque ya hemos tenido alguna que otra casqueta parece que la adaptación con paciencia va poco a poco hacia buen puerto. Aun no hemos hecho mas que empezar, pero estamos contentos, y también agotados.

 

Dentro de dos días nos volvemos a casa.

 

El recibimiento en el aeropuerto fue muy emotivo con familia y amigos, tuvimos hasta una amiga disfrazada de payaso “la payasa Kokoro” y los niños se lo pasaron en grande jugando entre globos y risas.

 

 

Quiero decir que en nuestros viajes toda la atención recibida, tanto desde la ECAI aquí en Moscú, como los dos choferes, directora , cinco traductores, personal del orfanato, instituciones, registro, ministerio y las personas que hemos conocido ajenas a la adopción, todos nos han hecho mucho más fácil nuestra estancia y queremos agradecer desde aquí a todos ellos que en muchas ocasiones nos han hecho sentir como en casa. Yo me voy con una inmejorable impresión de esta ciudad y de la gente a la que hemos conocido.