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La cataforésis, también llamada electrodeposición catódica o fosfatación, es un proceso de pintado por inmersión basado en el desplazamiento de partículas cargadas dentro de un campo eléctrico.

El principio fundamental de la física de la cataforésis es que los materiales con cargas eléctricas opuestas se atraen. Si aplicamos una corriente continua a una piexa metálica sumergida en un baño de pintura con partículas cargadas opuestamente, entonces las partículas de la pintura serán atraídas hacia la pieza metálica y de esta manera la pintura quedará depositada formando una capa uniforme. La pintura cubre uniformemente toda la superficie, llegando a hendiduras, bordes, etc... Cuando se llega al espesor deseado (depende del voltaje que apliquemos), la propia capa de pintura aisla la pieza y termina el proceso. Dependiendo de la polaridad de las cargas la cataforésis se denomina catódica o anódica.

Generalmente, el proceso de cataforésis comprende varias fases. Inicialmente las piezas deben ser pre-tratadas y fosfatizadas para que se pueda lograr un óptimo recubrimiento final. Después viene el proceso de cataforésis propiamente dicha, tras el que se debe realizar un post-lavado para que no haya un exceso de sólidos en la pintura (drag out).

Finalmente las piezas irán al horno que acelerará la polimerización. Normalmente el tiempo medio de curado en el horno suele ser de unos 20 minutos a unos 200 ºC.

La cataforésis se puede aplicar para diferentes sectores y cabe destacar que en automoción es apliamente ulilizada. Dependiendo de la aplciación final se utilizarán diferentes fosfatizantes y pinturas.