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Excursiones de un dia - Gipuzkoa

 

Este paseo no presenta ninguna dificultad por lo que lo podremos realizar acompañados de niños. Desde Oiartzun, hasta las minas de Arditurri, a los pies de las Peñas de Aia, son unos 7 kilómetros. Recientemente han acabado las obras que conectan este tramo con el Centro Comercial Alcampo, por lo que si comenzamos nuestro itinerario desde aquí será un poco más largo.

 

Recorreremos parte del antiguo trazado ferroviario que, con una vía de 0,75 m de ancho, unía Arditurri con el Puerto de Pasajes. De esta antigua explotación minera aun se conservan túneles, puentes, hornos, barracones etc. , a través de los cuales discurre nuestro itinerario.

 

Si empezamos nuestro recorrido en Oiartzun , lo haremos desde el Barrio de Ugaldetxo y a escasos 300 metros atravesaremos el primer túnel. Frente a nosotros podremos ver la impresionante mole granítica de Peñas de Aia. El río Oiartzun discurre a nuestra derecha, y entre árboles con letreros que indican su especie, iremos dejando prados y algún caserío a los lados.

 

En el kilómetro 2,5 nos encontraremos con un antiguo depósito de agua que abastecía al tren minero. El camino discurre sin pendientes hasta que llegamos al kilómetro 4,5 donde comienza una pequeña subida que podremos superar sin dificultad. Tan sólo 300 metros más adelante a nuestra derecha, veremos un sendero que desciende hacia el complejo de la antigua ferrería de Olaberri.

Seguiremos por el bidegorri y a partir de aquí cruzaremos varios túneles que nos llevarán hasta una construcción que pertenecía a las minas, hoy convertida en caserío dedicado a labores ganaderas. La zona tiene además un marcado carácter agrícola. Cuentan documentos antiguos cómo el dia de San Juan, a primera hora de la mañana, se lanzaba un cohete o se disparaba algún arma, y todos los baserritarras recogían el helecho que luego se utilizaba como cama para el ganado y que se almacenaba en las tradicionales metas. Al finalizar el día se realizaba otra señal y todos los vecinos debían parar la recogida en las tierras comunales. Al ser sólo un día al año, se reunía toda la familia y trabajaban de sol a sol.

 

Acabaremos nuestro paseo en las minas de Arditurri, que fueron explotadas desde tiempos de los romanos, y de donde se han extraído a lo largo de la historia toneladas de plata, hierro y plomo.

 

El Ayuntamiento de Oiartzun está llevando a cabo el acondicionamiento de parte de estas galerías y creando un Centro de Interpretación en el edificio que en su día acogió los laboratorios de las minas , por lo que muy pronto podrán ser visitadas por el público. Serán las primeras minas visitables de Euskadi y unas de las pocas del Estado.

 

Un poco de historia :

 

Arditurri en la época romana

Hace 2.000 años la explotación de las minas se realizaba ya a través de la torrefacción, el método que fue utilizado hasta la aparición de los primeros explosivos.

El trabajador aplicaba fuego junto a la roca, hasta que ésta, tras coger temperatura, saltaba en pedazos. Después, se atacaba el filón mediante la utilización del pico minero. Las rocas de naturaleza más blanda se trabajaban solamente mediante pico y martillo.

La minería romana se caracteriza porque las galerías son estrechas, tienen formas abovedadas y las paredes están rematadas con un fino trabajo de pico. Cada cierto trecho, los mineros cavaban un hueco en el que depositaban las lucernas. Los suelos están bien tallados y, cuando hay pendientes, tienen escalones que facilitan los recorridos.

Los romanos construyeron dos tipos de galerías de las que se tiene constancia, dependiendo de si el filón era visible o no desde el exterior. En el primer caso, el tipo de explotación era más sencilla, ya que construían una galería que se limitaba a seguir el filón y extraían el material picando directamente sobre la veta.

Si, por el contrario, el filón no era visible desde el exterior, excavaban una galería de fuerte pendiente ascendente, en la que, para salvar el desnivel, construían escalones de unos 20 centímetros de alto por 30 de ancho. Una vez encontrada la dirección del filón, se construían galerías horizontales de apoyo para extraer el mineral.

Además de estos dos tipos de galerías, existían también unas perforaciones semicirculares destinadas a almacenar comida, agua y utensilios.

El período de máximo esplendor de la explotación romana pudo ser en el siglo I, eclipsándose, al parecer, hacia mediados del II.


►Arditurri en la Edad Media

En el medievo, otra de las épocas de máxima actividad de Arditurri, la explotación de las minas tenía como objetivo la extracción de mineral de hierro, cuyas reservas en Aiako Harria se encontraban prácticamente intactas, ya que los romanos no mostraron especial interés por su obtención.

El hierro era transformado en las numerosas ferrerías (olak, en euskara) que proliferaron en los cursos de los ríos de las inmediaciones de Arditurri, entorno a las que se creó todo un sistema productivo y de defensa que modificó la fisionomía del valle de Oiartzun.

De gran importancia estratégica, este mineral fue empleado en la fabricación de material militar, así como herramientas para ser utilizadas en las labores agrícolas y ganaderas: arados, azadas, palas, martillos, herraduras…

Con la ayuda de herreros y maestros fundidores se fabricaba toda una gama de herramientas y utillajes que eran utilizados por los diferentes gremios artesanos: rejas y verjas para ventanas, herrajes para el mobiliario de la época, candelabros, braseros, útiles de cocina, tijeras, clavos, atriles, estribos, llaves...


Siglos XVIII y XIX


En 1794, Juan Antonio Sein, vecino de Oiartzun, retomó la explotación de las minas con la idea de obtener plata y plomo. Fue entonces cuando gran parte de las minas romanas fueron redescubiertas por casualidad.

Seguramente, el plomo fue el mineral más explotado durante gran parte del siglo XVIII y del XIX, aunque la obtención de hierro también fue importante.

Asociado a la extracción del plomo (sulfuro de plomo) y galena, se obtenía también la plata; ya que la galena, además de impurezas, contiene un rentable porcentaje de mineral de plata.

El plomo fue utilizado para fabricar proyectiles de uso militar, como componente para la fabricación de artefactos de pesca y también en la composición de determinados tipos de pintura o esmaltes cerámicos.

Escritos de principios del XIX describen la zona contando hasta 42 galerías y 82 pozos.


Siglo XX


Durante el siglo pasado, las minas fueron explotadas para extraer, principalmente, fluorita y blenda, sin abandonar la extracción de mineral de hierro y plomo.

La fluorita es un mineral formado por la combinación de calcio y flúor. En estado puro es incolora y transparente, aunque en la mayoría de los casos presenta diversas coloraciones debido a impurezas orgánicas o minerales.

La fluorita se ha utilizado, sobre todo, para producir ácido fluorhídrico, material esencial en la fabricación de criolita sintética y de fluoruro de aluminio para la producción de aluminio, así como en muchas otras aplicaciones de la industria química.

La blenda es un mineral compuesto por sulfuro de cinc. Su nombre deriva del alemán ‘blender’, que significa engañar, debido a que su aspecto se confunde con el de la galena. Se utiliza, sobre todo, como agente galvanizador del acero para protegerlo de la corrosión.

Durante estos años el material era transportado en ferrocarril hasta un depósito de la terminal del puerto de Pasaia. Desde aquí otra vía permitía el paso de vagonetas sobre la carretera N-I y las vías del Ferrocarril del Norte, finalizando en un puente de tipo Cantilever, que posibilitaba el vertido directo de la carga de las vagonetas en las bodegas de los barcos.

Las minas se cerraron en 1984 y su concesión cesó al año siguiente. Tras su desmantelamiento y posterior abandono, el ayuntamiento de Oiartzun compró en 1988 los terrenos a Asturiana de Zinc y tres años más tarde comenzaron las obras de recuperación del coto.